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Esta historia que les relato, es algo que me sucedió hace un año, pero que recién ahora me animé a contarles, mi esposo se enteró de esto hace solo unos días atrás, y luego de conversarlo con él me animé a contarles, la verdad es que decidí empezar a compartir lo que me sucedió porque es muy difícil poder hacerlo con alguien, porque no se como me verían y que pensarían de mi, porque en nuestra sociedad es difícil entender algo así. Después de la experiencia que les comenté en mi anterior relato (Como empezamos a jugar), mi esposo y yo volvimos a Cochabamba, durante un tiempo yo no quise hablar de lo sucedido en Santa Cruz, pero mi esposo cuando teníamos relaciones me empezaba a hablar del asunto, me decía que era una perrita arrecha, y mientras tenía su verga en mi conchita, el que me hable de lo sucedido con el taxista y el camarero, me excitaba de tal forma, que me provocaba varios orgasmos seguidos, así estuvimos un tiempo, yo esquivando hablar del tema y mi esposo recordándome todo mientras me follaba, sabiendo que esa situación me excitaba mucho.

Viajamos nuevamente a Santa Cruz, mi esposo viajó unos días antes, por lo que cuando llegué, él me estaba esperando, subimos al taxi y en el camino al hotel empezó a besarme y a tocar mis senos, yo le dije que el taxista estaba mirando por el retrovisor, entonces me dijo que era una persona a la que no le importaba lo que pase en su taxi, que ya le había advertido sobre lo que pasaría en su asiento trasero, yo inicialmente me resistía, pero sus besos y caricias pudieron mas y me empecé a excitar, el hecho de ver que el taxista me miraba por el retrovisor hacía que me sienta súper excitada, el verme mirada desde la anterior experiencia despertó en mi sentimientos y placeres que no conocía, mi esposo desabrochó mi blusa dejando mis senos a la vista del taxista, entonces sacó su verga y dirigió mi cabeza a su encuentro, empecé a chupársela, si hay algo que me encanta es chupar la verga de mi esposo, ya no me importó que nos viera el taxista, me entregué a gozar de su verga, a cada movimiento su verga se ponía más y más dura, así llegamos al apart hotel, entramos por el garaje, yo subí directo a la habitación y me desnudé, estaba realmente excitada por el viaje del aeropuerto al hotel, y la situación de hacer todo eso presencia del taxista me excitó aún más.

Mi esposo subió al instante, se desnudó, se sentó al borde de la cama he hizo que me colocara frente a él, bajó mi cabeza al encuentro de su verga, yo continué con lo que había empezado en el taxi, estaba disfrutando chupando la verga de mi esposo, pero entonces sentí unas manos en mis nalgas que estaban totalmente expuestas hacia la grada, solté la verga de mi esposo y quise pararme, pero mi esposo me dijo que era el taxista y que solo llegaríamos hasta donde yo quiera, y que si no quería el taxista se iba ese instante, la verdad es que eso era algo que deseaba desde que estábamos en el taxi, y el taxista me vio chupándosela a mi marido, continué chupándole su verga, entonces el taxista empezó a manosearme, se apoyó sobre mi trasero y pude sentir su verga dura y sentir que él estaba desnudo, pasaba sus manos por mis senos, fue bajando lentamente sus manos hasta que llegaron a mi vagina, él empezó a acariciar mi clítoris, su contacto me estaba enloqueciendo de placer, luego reemplazó sus dedos por su lengua.

Me pasaba la lengua por mi conchita una y otra vez, entonces separé más mis piernas, él aprovechó eso y metió su cabeza entre mis piernas y empezó a meterme su lengua en mi conchita, yo quería gritar que alguno de ellos me meta de una vez, porque ya no aguantaba la excitación, entonces como adivinando el taxista se colocó detrás mío, se colocó su preservativo y empezó a metérmela, era una verga dura y gruesa, ni mejor ni peor que la de mi marido, era diferente, él me la clavaba con fuerza como queriendo hacerme gemir, y eso fue lo que consiguió, el chuparle la verga a mi esposo y sentirme follada por el taxista me tenía en las nubes, él me la metía, entonces paraba con su verga casi afuera, mi excitación era tan fuerte que necesitaba tenerla dentro, por lo que tenía que irme hacia atrás para clavarme su verga, luego él aumentó el ritmo hasta que terminó, en cuanto él se separó mi esposo me hizo echar de espaldas, separó mis piernas, y me dio su verga, él sabe cuanto me gusta que me folle, así estuvimos follando el resto de la noche.

Al día siguiente mi esposo salió temprano y me dijo que volvería a medio día, yo después de la noche que tuvimos estaba cansada por lo que me quedé en cama, estaba por volver a dormir cuando sonó el teléfono, era un proveedor que me indicó que las piezas que mi esposo compró el día anterior tenían que ser retiradas esa mañana porque como era sábado no atenderían por la tarde, yo le pregunté si podían mandarme las piezas al hotel en algún taxi, pero parecía que estaba de mal humor porque hizo un comentario desagradable y además me indicó que su almacén cerraba a las 10 de la mañana, y que si no recogía esa mañana tendría que hacerlo el lunes, miré el reloj, eran las 8:30 de la mañana, así que tomé una ducha a la rápida y solicité un radio taxi, el taxi llegó casi de inmediato, yo subí al taxi y le pasé la dirección al taxista, y empezamos el camino al almacén, creo que por mi preocupación de llegar a tiempo al almacén hizo que no me percatara de nada.

Llegamos al almacén, le pedí al taxista que por favor cargara las cajas a su taxi, así lo hizo, pero por la cantidad de cajas, tuvieron que colocar algunas inclusive en el asiento trasero, firmé los recibos y tuve que sentarme en el asiento junto al taxista, le indiqué al taxista que me llevara de vuelta al hotel, ya más tranquila en el viaje de retorno, empecé a notar que el taxista miraba con cierto descaro mis piernas, por el calor yo vestía un vestido sencillo con botones adelante, la apertura de los botones estaba dejando a su vista parte de mis piernas, sin decir nada acomodé mi ropa, entonces él me preguntó de donde era, y que era la primera vez que me veía sin mi marido, yo le comenté sin pensar que mi esposo estaba en una reunión de trabajo, pero que volvería al hotel a medio día, entonces le pregunté que como sabía de mi marido, a lo que me respondió que algunas veces él nos había llevado a diferentes partes y que la parada de su radio taxi era en el apart hotel.

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Como teníamos varias cajas le dije al chofer que era mejor entrar directamente por el garaje del apartamento, él así lo hizo, el taxista empezó a bajar las cajas, entonces le pedí que por favor las dejara dentro el apartamento, muy cortésmente me dijo que con todo gusto, el taxista era un tipo ya mayor, creo que debía tener unos cincuenta y cinco o sesenta años, era un poco gordo, y educado, mientras él colocaba las cajas le serví un vaso de agua porque estaba haciendo bastante calor, entonces abrí mi cartera para pagarle y me di cuenta que en el apuro no había sacado dinero, le dije al taxista que estaba sin dinero en esa cartera y que subiría al cuarto a bajar el dinero, sin mirar atrás subí al dormitorio, cuando me acerqué al velador y abrí el cajón para sacar el dinero de mi billetera, entonces sentí las manos del taxista en mis senos con fuerza impidiéndome retroceder o girar, y antes de que diga nada, él bajó una mano hasta mi trasero y me dijo: "mamita anoche he disfrutado de tu concha y tu cuerpo como nunca, eres la mujer más rica que me he comido".

Entonces caí en cuenta de porque su familiaridad en el viaje al almacén, y supongo que el haberle dicho que el dinero estaba en el dormitorio él lo tomó como una invitación a subir, la situación me hizo perder el control de las cosas, yo le dije que lo que pasó la noche anterior no iba a volver a suceder que yo estaba bebida, que me suelte y que se marchara, o que llamaría a la recepción o la seguridad del hotel, entonces él me dijo que no había problema que estaba dispuesto hasta a ir a la cárcel, pero si me dejaba follar de nuevo, él me llevó contra la pared y empezó a tocarme por encima del vestido, me decía que era

una ricura, que si dejaba que me meta un poquito su verga se iría, entonces sacó su verga dura y empezó a pasarla por mi trasero por sobre el vestido, mi cuerpo empezó a reaccionar, sentí como mi vagina se iba mojando y la excitación por la situación iba aumentando, el taxista llevó sus manos a mi conchita, al ver que estaba mojada tomó la iniciativa, empezó a desabrochar mi vertido con una mano mientras la otra no paraba de masajear mi clítoris, a esta altura estaba a merced del taxista y él ya lo sabía, mi vestido cayó, desabrochó mi sostén y liberó mis senos, me hizo girar frente a él, intentó besarme, pero no lo dejé, él no se preocupó por eso, hizo que me recueste en la cama y empezó a besar y lamer con delicadeza todo mi cuerpo, mientras lo hacía se desnudó.

Esta vez miré bien su verga, era gorda y corta, estaba dura como una roca, intentó meterme su verga en la boca, pero le dije que no, entonces me sacó la tanguita y pasó a chupar mi conchita, debo reconocer que lo hacia increíblemente bien, tuve mi primer orgasmo y empecé a gemir, escucharme gemir de placer incentivó al taxista y empezó a meterme un dedo en mi conchita mientras me la chupaba, él jugaba con mi conchita, metía un dedo, luego lo sacaba, para después volver a metérmelo, me masturbaba, y esto me enloquecía, luego se levantó y quiso meterme su verga le dije que solo con preservativo y le indiqué el cajón del velador, él sacó un preservativo se lo colocó, abrió mis piernas y las colocó sobre sus hombros, colocó su verga en la entrada de mi vagina y empezó a meterme su verga con delicadeza, era rico sentirla dentro, cuando estaba ya la mitad dentro de mi conchita paró un instante y luego me la clavó de un solo golpe, lo que me hizo dar un gemido de dolor y excitación, el taxista me estaba dando una follada que realmente me estaba enloqueciendo de placer.

Ya no pude aguantar y empecé a gemir de placer, me la metía varias veces y luego se detenía, obligándome a mover mi cuerpo al encuentro de su verga, luego se detuvo y me dijo si le gustaba, yo le decía que si, entonces me dijo que le pida verga, yo le pedía verga, le decía que por favor me la meta, él sonreía y aumentaba el ritmo de sus embestidas, mientras me metía su verga dirigió su boca a mis senos y los empezó a chupar, eso aumentó mi placer, era la primera vez que me estaba entregando a solas a un desconocido y además un hombre mayor, creo que todo esto hacía que mi excitación sea mayor, se detuvo y me hizo poner de cuatro, entonces intentó metérmela por atrás, no lo dejé, entonces dirigió nuevamente su verga a mi conchita y me la metió con fuerza, así estuvimos follando un rato más y luego terminó, sacó su verga con el preservativo, yo dije noooo, noooo, aún estaba excitada porque no había terminado, el taxista me miró y me dijo que era una verdadera putita y me preguntó si quería más, le dije que si, que me la meta de nuevo, pero al mirar su verga ya caída comprendí que él ya no podría, me dijo que podía llamar a otro taxista de ahí de la parada del hotel, pese a mi excitación le dije que no, que además como le diría, entonces me dijo que era su compadre y que sabia lo que había pasado, y que como además su compadre no le creía, esta sería la ocasión para demostrarle que era cierto, y que su compadre estaría dispuesto a todo, el taxista se me acercó y empezó nuevamente a acariciar mi clítoris, lo que encendió en mi una excitación incontrolable, yo ya no me conocía, la excitación estaba tomando el control en mi, no me importaba ya nada solo quería saciar mi excitación, el taxista volvió a insistir en llamar a su compadre mientras me masturbaba y le dije que sí, entonces sin dejar de masajea mi conchita, lo que me mantenía excitada y al borde de la locura.

El taxista llamó al celular de su compadre, le explicó la situación, colgó y me dijo que estaría en menos de un minuto puesto que estaba en la parada del hotel, yo tuve un instante de lucidez y le dije que ya no, entonces el taxista me dijo que sería un pecado dejarme así, y bajó su cabeza para chupar mi conchita, esto me hizo gemir de placer su boca en mi conchita me estaba enloqueciendo, dejándome a merced del taxista, en eso tocaron a la puerta, a mi me entró cierto temor, le dije al taxista que ya no, que ya no quería, pero sin escucharme bajó y luego subieron los dos, su compadre era otro viejo, solo que este era más alto, más fuerte y más gordo, yo me levanté así desnuda, quise llegar al baño para encerrarme, pero el taxista sin decir nada me tomó de la cintura, hizo que me echara, sabiendo como controlar mi excitación empezó a chuparme la conchita mientras me masturbaba con sus dedos, el compadre del taxista solo observaba y dijo con voz grave: de verdad compadre que esta va a ser la mejor hembra que nos comamos, yo estaba desnuda y echada sobre la cama.

El taxista se levantó y le pasó un preservativo, le dijo que eran las reglas de la casa, el compadre del taxista sin decir nada se abrió la camisa, y bajó su pantalón dejó salir su verga que ya estaba dura, vi de reojo que se colocó el preservativo, subió encima de la cama, era torpe, porque sin más separó mis piernas, colocó su verga en la entrada de mi conchita y empezó a metérmela, yo grité de dolor, este otro taxista tenía una verga muy grande para mi, le decía que pare que me lastimaba, pero a él no le importó, apoyó su pesado cuerpo contra el mío inmovilizándome, intentó besarme, pero yo no lo dejé, su reacción fue empezar a follarme con más fuerza, mi conchita me dolía, yo le pedía que pare o que lo haga más despacio, pero él continuaba igual, luego de unos instantes mi conchita se acostumbró y empecé a gozar de aquella follada, el hombre era un bruto, me metía con desesperación, pero me enloquecía de placer, me clavaba su verga con violencia, era diferente, era salvaje pero excitante, tuve un orgasmo que me hizo gemir, entonces el hombre aumentó el ritmo de sus embestidas y le decía al taxista que después de esa follada yo nunca lo iba a olvidar y lo iba a buscar siempre, esta situación me hizo tener un nuevo orgasmo violento, hasta que esta vez terminamos juntos, él se levantó, colocó el preservativo sobre el velador, me dijo que había sido una follada de película y que estaba listo para cuando yo quiera, mientras se vestía colocó junto al preservativo con su semen una tarjeta con su teléfono y me dijo que lo llame para más, ambos se fueron.

Yo me quedé echada, aún desnuda con el cuerpo y mi conchita adoloridos, mientras la excitación pasaba, empecé a pensar en lo que había sucedido, me sentí mal por haber "jugado", pero no podía negar que lo había disfrutado.


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